Saltar al contenido
← Blog

Productividad y formación

¿Cómo aplicar el método ABCDE de Brian Tracy a las tareas de tu negocio?

Por Virginia Suarez Dratman ·

El método ABCDE de Brian Tracy propone clasificar las tareas según su importancia y sus consecuencias: A para las prioritarias, B para las de consecuencias menores, C para las prescindibles en términos laborales, D para delegar y E para eliminar. Aplicarlo a un negocio exige revisar primero compromisos, capacidad y dependencias. Las letras ayudan a decidir; no crean horas adicionales.

¿Qué significa cada letra?

Brian Tracy describe A como el trabajo con consecuencias importantes si no se realiza; cuando hay varias tareas A, propone ordenarlas como A1, A2 y así sucesivamente. B reúne tareas que conviene hacer, pero con consecuencias menores. C corresponde a actividades agradables cuya omisión no tiene consecuencias laborales relevantes. D señala lo delegable y E lo que puede eliminarse. Esta es una síntesis del método; las aplicaciones que siguen son propuestas editoriales propias.

La clasificación depende del contexto. Responder un mensaje puede ser secundario o puede desbloquear una entrega comprometida. No clasifiques por el nombre de la actividad: escribí qué pasa si se demora y quién depende de ella. Una tarea pequeña puede resultar decisiva para que otra persona continúe su trabajo.

¿Cómo armar una lista que permita decidir?

Anotá acciones concretas, con un resultado reconocible. “Ventas” es un área; “preparar la propuesta que acordé enviar el martes” es una tarea. Si no podés identificar cuándo termina, probablemente necesites dividirla. Reuní primero los pendientes que ya tenés, antes de sumar objetivos nuevos.

Al lado de cada acción registrá fecha real, consecuencia de postergarla y tiempo estimado. Si depende de un dato que todavía no recibiste, anotá esa dependencia. No reserves dos horas para terminar un presupuesto si todavía falta la información básica del pedido: el próximo paso puede ser pedirla.

Ejemplo ilustrativo: un emprendimiento de servicios

Imaginá una diseñadora con una entrega acordada para mañana, una consulta comercial para responder y ganas de renovar su perfil. Verificar el archivo final podría ser A; responder una consulta sin urgencia acordada, B; probar una decoración del perfil, C. La clasificación cambiaría si la consulta tuviera una fecha límite real o si el perfil mostrara información incorrecta que perjudica a clientes.

Preparar archivos siguiendo una guía podría ser D si existe una persona capacitada, con disponibilidad y autorización. Si trabaja sola, escribir D no resuelve nada: necesita reducir alcance, programar la tarea o evaluar ayuda. Revisar repetidamente una estadística sin usarla para decidir podría ser E. El ejemplo es ficticio, no una promesa de resultados.

¿Qué pasa si todo parece A?

Revisá si estás confundiendo importancia con deseo. Preguntate qué compromiso asumiste, cuál es la fecha y qué consecuencia concreta tiene la demora. Si la capacidad sigue siendo insuficiente, el problema no se arregla cambiando letras. Necesitás renegociar un plazo, reducir una entrega o dejar de aceptar trabajo nuevo.

Para llevar esa revisión a la agenda, podés usar la propuesta de organizar tu negocio cuando hacés todo vos. Ese ejercicio complementa la clasificación con una pregunta indispensable: cuánto trabajo entra realmente en tu semana.

¿Cómo practicar sin convertirlo en otra obligación?

Elegí una jornada y cinco pendientes reales. Asignales una letra con una razón escrita. Después elegí una acción prioritaria que puedas completar o hacer avanzar en un bloque disponible. Prepará los materiales antes de empezar y dejá explícito qué resultado buscás.

Al terminar, compará lo previsto con lo ocurrido. ¿Faltó información? ¿Una dependencia frenó el trabajo? ¿Subestimaste el tiempo? Cambiá la planificación a partir de esa observación. No necesitás sostener una clasificación que dejó de describir la situación solo porque la escribiste a primera hora.

Preguntas frecuentes

¿Hay que hacer siempre lo más difícil primero? La propuesta de Tracy prioriza lo importante; dificultad e importancia no son sinónimos. Una tarea puede ser incómoda y tener poca consecuencia. Primero aclaralo.

¿Se puede usar si trabajás sin equipo? Sí, adaptando la parte de delegación a tus recursos reales. No presupone que puedas contratar a alguien ni justifica trasladar una tarea sin explicarla.

¿Descansar es una tarea que hay que eliminar? No. Esta clasificación laboral no es una medida del valor de tu salud, tus vínculos o tu vida personal. Una agenda posible incluye esos límites.

Una decisión para probar hoy

Elegí un pendiente y completá esta frase: “Voy a terminar o avanzar en ___ porque ___; necesito ___ y voy a revisar el resultado ___”. Si la frase no entra en tu tiempo, achicá el paso. La herramienta sirve cuando te ayuda a decidir qué hacer y qué dejar para otro momento.

Si querés seguir pensando tus clientes, tu tiempo y tus decisiones, conocé Alma Emprendedora. Es una obra de Virginia Suarez Dratman; este ejercicio no se presenta como un fragmento del libro ni como una colaboración con Brian Tracy. También podés conocer la autora o consultar por una sesión privada.

Fuente y criterio editorial

Síntesis atribuida y aplicaciones originales. No se prometen resultados comerciales.

Comprar Alma Emprendedora

Seguime en @amoemprender.